Se espera un descenso de la cosecha total de cereales en Cataluña en el ciclo 2018-2019 debido a una caída de los rendimientos ya que la superficie de siembra se ha mantenido con respecto al ciclo de 2017-2018. El ciclo 2018-2019 empezó mal, con lluvias contundentes dificultando así la entrada de maquinaria en campo y retrasaron las siembras hacia diciembre. La siembra tardía resulto en un cultivo menos desarrollado para enfrentar el invierno y ha dejado poco tiempo para el desarrollo vegetativo resultando en hojas y tallos más pequeños y producción de pocos hijuelos otoñales (Fig. 1). Como si no fuere poco, Enero fue más frio y seco con respecto a la media de referencia (1981-2010); Febrero y Marzo fueron cálidos o muy cálidos y muy secos con respecto a la media de referencia (http://www.aemet.es/es/serviciosclimaticos/vigilancia_clima/resumenes).

La sequía, temperatura más elevada y la siembra tardía han producido una importante bajada del número de hijuelos y con ello del número de espigas y granos por unidad de área potencial. El rendimiento del cereal estará seguramente afectado por las condiciones climatológicas observadas, pero cuanto afectado no podemos prever con seguridad. Por otra parte, el rendimiento de un cultivo sembrado tardíamente estará más dependiente de los hijuelos producidos durante la primavera que normalmente son menos productivos. Varios estudios indican que si la siembra es tardía y ha pasado su tiempo optimo se debe aumentar la densidad de siembra para contrarrestar el acortamiento del ciclo y disminución de producción de hijuelos, espigas y granos por unidad de área. Los que han sembrado en densidades más elevadas tendrán una disminución de rendimiento menos afectada por la siembra tardía.  Otro problema derivado de las siembras tardías es la exposición a temperaturas elevadas durante el periodo de llenado de grano lo cual resulta en la producción de ‘granos chupados’ y de baja calidad. Este efecto se prevé más acentuado por la sequía y temperaturas elevadas observadas en febrero y marzo que limitaran la producción de hojas, tallos y espigas en formación limitando así la producción de grano y su rendimiento.  

La siembra de variedades más precoces con siembras tardías podrá ayudar a escapar a las temperaturas elevadas de llenado de grano y a los que las han elegido, la producción del cereal se verá menos afectada. En algunas regiones de Cataluña las lluvias de abril y temperaturas suaves ayudaran a recuperar el cultivo y esperamos que los efectos de la siembra tardía, sequía y temperaturas invernales elevadas no sean tan desastrosos como inicialmente previsto.

Fig. 1- Observación de la disminución de hijuelos y espigas por unidad de área y altura de cultivo en trigo harinero (La Tallada d’Empordà, Girona) 02/05/2019

Marta da Silva Lopes

Cap del Programa de Cultius Extensius Sostenibles

IRTA